LA RENUNCIA...
¿Cómo renunciar a lo que uno quiere? ¿Cuándo es el momento de hacerlo?
La renuncia es la ejecución de la voluntad mas difícil que yo conozca, renunciar es rendirse, es abandonar -en mi psique, es admitir una derrota a sabiendas que aun podrías luchar, y eso es algo que mi cerebro no sabe hacer.
No aprendí nunca a rendirme, y no es que no haya perdido jamas… ¡vaya si he perdido!.. pero no me educaron para la derrota, no para esa que es definitiva y que presume que ya no podrás mas… En cambio, la perseverancia es un valor que atesoro.
Siempre he pensado y sentido que absolutamente todo es factible, que los impedimentos suelen estar en la cabeza de uno, y si bien en múltiples ocasiones he debido aceptar "derrotas", jamás me rendí, nunca renuncié.
Y sin embargo, hay belleza y paz en la renuncia, una que no había experimentado. Es la tranquilidad de haber hecho todo lo que podía hacerse para evitar la pérdida, es la paz de la aceptación de lo que no puedes controlar, es la virtud de voltear a mirarte a ti mismo y tomar las riendas del asunto para tu propio bienestar, el cual ya estas convencido no está en lo que dejas, en la carga que finalmente resuelves soltar.
Renunciar lo expone a uno mismo a la duda de lo que pueda venir en contraposición a lo que hay, pero también en la certeza de saber que lo que hay no es para ti. Y duele, claro que duele, y da terror, claro que aterra.
Me he enfrentado a mi mismo con el discurso del compromiso en el que creo profundamente, y sí creo que la madurez de las personas debe prevalecer sobre la emocionalidad pasajera, el malestar momentáneo, la ausencia de luz al final del túnel, el que pasas hoy. Creo totalmente en que los malos momentos, esos en los que no entiendes que haces, pasan, pero la vida construida en base al compromiso personal con una idea, un objetivo, una vida debe prevalecer.
Sin embargo, ese compromiso esencial, no funciona si es unilateral, es retado permanentemente por la falta de correspondencia, la ausencia de fin último mayor, y las diferencias imposibles en la visión de futuro. Esa es la ruptura que hace imposible perseverar, la que termina por convencerte que lo mejor es renunciar, muy distinto a abandonar, es dejar ir, es mantener el compromiso, pero con uno mismo.
Mi padre, nostálgico empedernido y sufrido desde la infancia, el mismo que me enseñó a no renunciar, lo cual hoy redefino en no abandonar, recitaba este poema de Andrés Eloy Blanco, siempre se quedaba en los dos primeros versos. El, enamorado hasta la médula de mi madre, sentía haber renunciado a su familia paterna y a su tierra merideña, a favor de ese amor caraqueño, y vivió siempre con un nivel de desconsuelo jamas resuelto… He renunciado a ti, no era posible, fueron vapores de la fantasía…
Dejo aquí, el poema completo "La Renuncia" de Andrés Eloy Blanco.
La Renuncia
He renunciado a ti. No era posible
Fueron vapores de la fantasía;
son ficciones que a veces dan a lo inaccesible
una proximidad de lejanía.
Yo me quedé mirando cómo el río se iba
poniendo encinta de la estrella...
hundí mis manos locas hacia ella
y supe que la estrella estaba arriba...
He renunciado a ti, serenamente,
como renuncia a Dios el delincuente;
he renunciado a ti como el mendigo
que no se deja ver del viejo amigo;
Como el que ve partir grandes navíos
como rumbo hacia imposibles y ansiados
continentes;
como el perro que apaga sus amorosos brios
cuando hay un perro grande que le enseña los
dientes;
Como el marino que renuncia al puerto
y el buque errante que renuncia al faro
y como el ciego junto al libro abierto
y el niño pobre ante el juguete caro.
He renunciado a ti, como renuncia el loco a la
palabra que su boca pronuncia;
como esos granujillas otoñales,
con los ojos estáticos y las manos vacías,
que empañan su renuncia, soplando los cristales
en los escaparates de las confiterías...
He renunciado a ti, y a cada instante
renunciamos un poco de lo que antes quisimos
y al final, !cuantas veces el anhelo menguante
pide un pedazo de lo que antes fuimos!
Yo voy hacia mi propio nivel. Ya estoy
tranquilo.
Cuando renuncie a todo, seré mi propio dueño;
desbaratando encajes regresaré hasta el hilo.
La renuncia es el viaje de regreso del sueño..
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