Amar es Vivir - La obra de mi padre
Fue ya hace varios años, que en medio de un momento de cambio en mi vida, fui a dar a la oficina de mi padre, donde instale mi práctica legal por un tiempo. Pasé meses de grandes incertidumbres, durante los cuales tuve la inmensa fortuna de estar muy cerca de mi papá. A diario iba a su oficina a trabajar, todos los días nos veíamos, conversábamos y en muchas ocasiones almorzábamos juntos en un restaurancito tan malo como conveniente, donde por un monto razonable nos servían comida casera. Estar con mi papá me generaba una sensación de seguridad indescriptible. A diario me preguntaba que tanto hacía él en la computadora, pregunta que me hacia con el necio desprecio de quien equipara la vejez con inutilidad. ¿Que tanto escribía este señor que ya se acercaba al final de su vida productiva? No lo sabía. En mi egoista infortunio no podía ver su dimensión, lo cierto es que pasaba horas, salía tarde a su casa, iba a la oficina los sábados y escribía, escribía mucho. En es...