martes, 25 de septiembre de 2007

LA FURIA



Martes 9:00 pm – Los Palos Grandes. Caracas. Chacao, Estado Miranda

En un restaurante de la Cuadra Creativa, ese donde sirven una exquisita y muy caraqueña polvorosa de pollo, donde un maravilloso y refrescante té de Jamaica sorprende el gusto de los comensales, y donde de postre te dan un increíble “fondan de chocolate”, estaban reunidos por casualidad, Andrea, Natalia y su no tan pequeña hija, acompañadas por Gabriel y el abogado, ellos disfrutaban de su casual encuentro y cena.

Un vino tinto escogido por Natalia les hacía sentir mas alegría y placer del normal por estar en este sitio, donde el agrado es la regla.

Repentinamente, voces altas interrumpen la velada de todos, ¡Que no regañes a mis hijos! ¡Que a mis hijos los regaño yo!, recrimina un hombre gordo y alto cuyos hijos jugaban a correr y gritar entre las mesas del restaurante, mientras su madre conversaba por un celular último modelo.

Oye, es que tus hijos están molestando nuestra cena, responde el hombre mayor que comía un carpaccio y vino con su esposa. ¡Que no regañes a mis hijos te dije ya! Insistió el padre de los niños, levantándose violentamente de su mesa y enfrentándose en posición de pelea, su esposa seguía adherida al celular, nunca se enteró de lo que ocurría.

El hombre mayor, no se levanta, sino que insiste en que los niños deben comportarse y le exige a su padre: ¡ Entonces debes controlar a tus hijos, éste es un restaurante y es hora para que los adultos puedan cenar en paz!

Inmediatamente, el hombre gordo y alto, se enfureció, y con un manotón, tumbó la mesa del hombre mayor, regando la botella de vino en la ropa de su esposa y tirando al suelo la comida y todo lo que había en la mesa.

Cuando se disponía a golpear al señor mayor, aparecieron los cocineros del restaurante, quienes impidieron un peor desenlace.

Los comensales impávidos detuvieron sus conversaciones, sus respectivas cenas y su paz, los cocineros pidieron al señor gordo y alto con sus esposa e hijos abandonaran el sitio, el señor mayor y su esposa, ultrajados se retiraron también. Un malestar repentino cruzó el salón donde todos trataban de pasar un rato feliz, alguien exclamó: ¡Es la furia!

Sabado 2:00 pm. Altamira. Caracas. Chacao, Estado Miranda.

Pedro se dispone a servirse gasolina en la bomba PDV de Altamira, no hay congestión de carros, decide que la mejor opción es el surtidor de la esquina izquierda pues coincide con la tapa del tanque de su carro, decisión poco común entre los caraqueños.

Con un ademán lento y poco expresivo, el bombero de la estación le indica que ese surtidor está cerrado, razón por la cual inicia las maniobras para servirse en otro, decide que el del medio, el cual está libre, es, y justo cuando está dirigiéndose a él, un automóvil entrando a la bomba de gasolina a toda velocidad se lo impide, en la maniobra estuvo a centímetros de chocarle el carro.

Pedro reclama al conductor esta acción injustificada e innecesaria, el conductor inmediatamente le insulta y dice: ¿Si eres tan arrecho por que no te bajas del carro y me lo dices aquí? Pedro no tiene interés en un pleito mayor y mucho menos en una golpiza, aún así le responde insistiendo en su reclamo, seguidamente el conductor amenaza con chocarle el carro cuantas veces quiera, a lo que Pedro molesto responde: ¡ Inténtalo que podemos llamar a la policía ya mismo!, ésto causó una inmensa carcajada en el conductor, quien insistió: ¡ Llámalos pues, me muero del miedo! Jajajajajjajajajajajaja, se montó en su carro, y picando cauchos se largó. El bombero de la estación exclamó: ¡Pana La Furia!

Miércoles 7:00 pm. Los Palos Grandes. Caracas, Chacao, Estado Miranda.

Juan y Celia van caminando, ellos desean alquilar unas películas en el Block Buster de Las Cúpulas, están frente al cruce –paso de cebra- y al ver un carro detenido frente al rayado deciden cruzar.

Un funcionario de la Policía de Chacao está observando con una mirada perdida en el tiempo y el espacio, y justo al momento de cruzar, el vehículo se abalanza sobre Juan y Celia, quienes deben tomarse del capó del carro para no caerse al piso.

Pedro le increpa a la desprevenida conductora, una señora con el pelo pintadísimo de amarillo, quien maneja un carro sin usar el cinturón de seguridad y entregada a una conversación por celular: ¡ Señora esto es un paso peatonal, debe usted detenerse y esperar a que los peatones pasemos! La señora bajó su vidrio y le contestó: ¿Pero no ves que estoy pasando yo? ¡Esto es la calle imbécil!, seguido de un acelerón de su carro para irse a toda velocidad.

Una vez que Juan y Celia lograron pasar, le exigen al policía que ha debido hacer algo, a lo cual simplemente contesta: ¡No me digas nada….! Juan piensa: ¡Coño que Furia!

Algo pasa amigos míos, la furia se adueña de la ciudad.

3 comentarios:

Jacqueline dijo...

el mejor post que he leìdo en mucho tiempo...

para no seguir furiosa me fui.


un beso Ivàn.

José Rangel dijo...

Aqui mi pana las cosas son asi, en la jungla sobrevive el mas fuerte, una locura lo que se esta viviendo.

Anónimo dijo...

Lamentable, tanta rabia y tanta cosa que empieza a reventar en el pais, esto alimenta a los chavistas