La Autoaborrecencia Hispanoamericana: Un viaje de ida y vuelta
Nací en Caracas, bajo la mirada imponente de una montaña que nos define, crecí como cualquier otro latinoamericano bajo una narrativa en la educación de nuestra historia, la cual, vista desde hoy, resulta extraña y totalmente dicotómica. Por un lado, nos enseñaron a admirar “La Madre Patria” España… y por el otro nos hacieron partícipes de una herencia de víctimización, derivada del despojo y la falta de libertad impuesta por el imperio que nos sometía con su yugo. Y no hay que romantizar las cosas, que mucho horror hubo en ese proceso de dominación surgido del descubrimiento de América. Eso si, toda esa historia con un orgullo incongruente por nuestra lengua castellana, con nombres y apellidos españoles y fervientes creyentes en el cristianismo católico. Nuestros símbolos patrios, una semblanza de esto, la bandera venezolana por ejemplo es amarillo, azul y rojo, significando el azul el mar que nos separa de la madre patria… y el rojo, la sangre derramada por nuestros próceres ...
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